
“El trabajo es de adentro hacia afuera, no es el exterior lo que define tu manera de mirarlo, sos vos”
En la entrega anterior te contaba que entrenar nuestra “manera de pensar”, nuestra Mente, es posible, pero que para ello el primer paso a dar era empezar a observar nuestros propios pensamientos, sin juzgarlos ¿Lo intentaste? ¿Pudiste darte cuenta de algo?
Estamos todo el tiempo conviviendo con nosotros/as mismos/as en nuestra mente, a través de nuestros pensamientos vamos construyendo autodiálogos sobre lo que sucede en el exterior, y es la interpretación que le damos a los sucesos, a través de nuestros pensamientos, lo que va a influir en nuestro sentir y por consecuencia en nuestro accionar. Esto es constante, 24 x 24, podemos hacerlo de una manera más o menos consciente, pero no dejar de hacerlo. Por eso es muy importante, observar nuestros pensamientos y trabajar sobre ese “dialogo interno”, esas conversaciones que tenemos con nosotros/as mismos/as, para ir logrando mayor bienestar en nuestros días. ¿Por qué? Por que la forma en que nos hablamos puede ser un factor determinante en cómo nos sentimos y cómo nos comportamos. Es una herramienta poderosa que puede influir en nuestra perspectiva de vida, nuestras emociones y en nuestra autoestima. De allí la importancia de procurar que nuestro autodiálogo sea positivo.
La pregunta entonces es, si identificamos más diálogo negativo que positivo en nuestra vida. ¿Cómo practico un diálogo interno positivo?
Con paciencia y mucho amor, comienza teniendo presente la siguiente regla “no te digas nada a ti mismo/a que no le dirías a otra persona” ejemplo, a un amigo, a un niño, etc. Se amable y alentador/a con vos mismo/a.
Tene presente que cuando nos hablamos mal, autosaboteamos nuestras capacidades y posibilidades de triunfar y alcanzar nuestros objetivos. En cambio, cuando nos hablamos bien, nuestra seguridad aumenta, incrementando así nuestra capacidad para tomar decisiones alineadas a lo que buscamos y hacer frente a lo que la vida nos propone.
¿cómo puedo construir un autodiálogo que sea funcional a mi bienestar?
Ante un suceso determinado, para, tomate una pausita, observa cómo lo estás interpretando, qué pensamientos dispara en vos eso que acaba de ocurrir, qué te estas contando a vos mismo, de vos, de lo que te pasa, del entorno, qué tono usas al hablarte; sólo observa el pensamiento y pregúntate qué exageración o distorsión puede haber en él, e imagínate qué le dirías a tu mejor amigo/a si el que estuviese en esa situación fuera él. Ese cambio de roles muchas veces nos ayuda a tomar distancia y ganar otra perspectiva, no tan dramática sobre nuestra interpretación, y desde allí tomar mejores decisiones.
A continuación, ampliando el párrafo anterior, te lo cuento en 5 pasos:
Hacé consciente tu diálogo inconsciente. Nota como te hablas a vos mismo/a. Si podes anotá las situaciones en las que te sentis mal para ver cuales son tus pensamientos y lo que te decis en esos momentos. Este paso inicial facilitará el trabajo sobre tu diálogo interno.
Cuestioná tu diálogo. Recordá que no sos tus pensamientos, no sos lo que te decís y podes cuestionar la veracidad de tus pensamientos. Podes preguntarte ¿de dónde viene este pensamiento? ¿Alguien me decía esto antes? ¿tengo alguna evidencia real para pensar esto de esta manera? ¿me estoy fijando solo en el lado negativo? ¿estoy pensando catastróficamente? ¿puedo enfocarme en pensar en posibles soluciones a la dificultad que surgió?
Modifica el modo en que te hablas. Busca una frase con información valida y real en formato positivo, que ayude a promover tus capacidades de afrontamiento. Será complejo de sostener, ya que nuestra tendencia habitual será hablarnos de forma negativa, como lo veníamos haciendo hasta ahora, de manera automática, frená, hacete consciente e intenta cambiarlo por la frase que elegiste. “cambia un pensamiento por otro”
Sostené el hábito. Al principio puede resultar un poco complejo detectar y combatir los autodiálogos negativos, ya que son patrones o maneras de pensar que nos acompañan hace mucho tiempo, y como todo nuevo hábito hay que construirlo. Pero si te enfocas en hacerlo de manera continua, cada día llevará menos esfuerzo y poco a poco habrás modificado tu piloto automático a una manera más funcional.
Sé paciente y amoroso. Todo nuevo hábito lleva tiempo y espacio, el autodiálogo no es la excepción. Se perseverante en observar tus pensamientos en aquellas situaciones en que te sentís mal, busca ser amable con vos y hablarte cada día mejor, con más amor.
Tratate bonito. No te olvides que es de adentro hacia afuera. Que no es lo que sucede lo que define cómo pensamos. Que nuestra mente es como un jardín, nuestro propio jardín, y somos nosotros/as los/las que elegimos cómo y qué cultivar en él.
Espero les haya aportado claridad al respecto de esta poderosa herramienta, de la que tanto se habla, que es el “autodiálogo” y que todo/as podemos desarrollarla para alcanzar nuestros objetivos, sean personales, empresariales, profesionales o deportivos. Sin distinción de edad. Cualquier inquietud no duden en escribirme.
Gracias por leerme, los abrazo
Ema
@emack38
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