
El verano, con sus días soleados y temperaturas elevadas, invita a disfrutar de actividades al aire libre, desde paseos por la playa hasta largas caminatas por la ciudad.
Sin embargo, el calor y la exposición constante a la arena, el agua salada y el sol pueden afectar la salud de nuestros pies, causando molestias y problemas como sequedad, grietas, ampollas y quemaduras solares si no usamos la correcta protección solar.
Es por ello que el cuidado de pies en verano se convierte en una prioridad para mantenerlos saludables y confortables durante toda la temporada. Con unos sencillos consejos y precauciones, podemos proteger nuestros pies de los efectos negativos del verano y disfrutar plenamente de todas las actividades que esta época del año nos ofrece.
A continuación, en esta nota vamos a explorar las claves para proteger nuestros pies durante la temporada de verano para que el disfrute no se vea afectado por algún malestar que es perfectamente evitable si tenemos en cuenta algunos recaudos.
Calzado adecuado: la primera línea de defensa
Como primera medida de prevención, hacer la elección del calzado adecuado es fundamental para proteger los pies tanto del calor como de la arena. En sintonía, no todos los tipos de calzado son iguales, y algunos son más adecuados que otros para la temporada estival, tales como las zapatillas playeras para unas vacaciones en el mar.
Para que puedas realizar una correcta elección, te dejamos algunas de las características que debe cumplir el calzado adecuado para este clima y este entorno.
Materiales transpirables
- Opta por calzado hecho de materiales livianos y respirables, o sea, que permita el intercambio de aire entre el interior y el exterior.
- Seleccionar calzados fabricados con tejidos transpirables, tales como lona, o incluso el cuero, o los tejidos sintéticos pero técnicos también pueden ser una excelente opción. Todos estos materiales permiten que el aire circule, manteniendo los pies frescos y secos.
- Evita el calzado de plástico o materiales sintéticos que no permiten la transpiración, ya que pueden provocar sudoración excesiva y ampollas al retener la transpiración en contacto con los pies, lo que también puede derivar en afecciones como hongos o ronchas que provocan requesón e irritación.
Suelas resistentes
- Las suelas deben ser lo suficientemente gruesas y resistentes como para cumplir la función de aislante y de esta forma proteger los pies del calor del suelo y de las irregularidades de la arena.
- Al mismo tiempo, se necesita que las suelas sean antideslizantes y que proporcionen un buen agarre y amortiguación ya que suele ser una época en la que el calor se entremezcla con el agua y esta combinación puede ser peligrosa, sobre todo en lo que refiere a resbalones y caídas. En sintonía, las suelas de goma son una buena opción que cumplen todos los requisitos de forma muy considerada.
Calzado abierto vs. cerrado
Esta elección es meramente personal y dependerá de varios factores, como qué actividades vamos a realizar con el calzado, por cuánto tiempo y en qué terreno. Parece algo complejo, pero si usamos la lógica llegaríamos a la misma conclusión.
Por un lado, el calzado abierto, como sandalias o chanclas, permite que los pies respiren y se mantengan frescos. Sin embargo, no ofrecen protección contra la arena caliente o los objetos afilados.
Por el otro, el calzado cerrado, como las zapatillas deportivas o los zapatos de lona, sí protegen los pies de la arena y los golpes, pero pueden resultar más calurosos.
La elección depende de la actividad que vayas a realizar y de tus preferencias personales. Al mismo tiempo, existen calzados específicos para la playa que fueron pensados y diseñados para aportar comodidad y cuidado en ese entorno, tal es el caso de las cangrejeras o los escarpines.
Estos calzados específicos para la playa, cumplen la doble función de proteger los pies de la arena caliente, las rocas y los animales marinos, y también proporcionar un buen agarre en superficies mojadas.
Cuidado e higiene: manteniendo los pies saludablesAdemás de elegir el calzado adecuado, también es importante cuidar y mantener la higiene de pies para prevenir problemas como la sequedad, las grietas o las infecciones que suelen ser comunes en esta época del año que resulta tan hostil. Hidratación diaria
- Mantener los pies humectados con la aplicación de una buena crema hidratante en los pies todos los días, puede marcar la diferencia y hacer que nuestras vacaciones sean un placer que disfrutar, especialmente después de la ducha o el baño.
- Presta especial atención a los talones y las zonas con tendencia a la sequedad tales como los lugares donde se genera roce de algún tipo.
Protección solar
- Nunca hay que olvidarse de aplicar un buen protector solar en los pies, especialmente las zonas más expuestas como el empeine y los dedos, para evitar quemaduras solares en esas zonas sensibles y que son muy propensas a la irritación en exposiciones extensas.
- Así como lo debemos hacer con el resto del cuerpo, hay que reaplicar el protector solar cada dos horas, o después de sumergirnos en el agua o sudar en exceso.
Higiene regular
- Lava los pies con agua y jabón suave todos los días, y sécalos bien, especialmente entre los dedos.
- Evita caminar descalzo en lugares públicos, como piscinas o duchas, para prevenir infecciones por hongos.
Exfoliación suave
- Exfolia los pies una o dos veces por semana para eliminar las células muertas y prevenir la formación de callosidades.
- Utiliza una piedra pómez o un exfoliante suave.
Medidas adicionales: protección extra contra el calor y la arena
Además del calzado y el cuidado personal, existen otras medidas que puedes tomar para proteger tus pies del calor y la arena.
- Evita las horas de mayor calor: Intenta evitar caminar descalzo sobre la arena o el asfalto durante las horas de mayor calor, entre las 12:00 y las 16:00.
- Busca la sombra: Camina por la sombra siempre que sea posible, especialmente en la playa.
- Refresca tus pies: Si sientes los pies muy calientes, sumergelos en agua fresca o aplica compresas frías.
- Utiliza polvos de talco: Aplica polvos de talco en los pies para absorber el sudor y prevenir la formación de ampollas.
- Revisa tus pies regularmente: Revisa tus pies regularmente para detectar posibles ampollas, rozaduras o heridas. Si encuentras alguna anomalía, consulta a un podólogo.
Siguiendo estos consejos, podrás proteger tus pies del calor y la arena en verano, y disfrutar de tus actividades al aire libre con total comodidad.