En nuestro encuentro anterior analizamos los principales aspectos a tener en cuenta al momento de sentarnos a planificar nuestro jardÃn. Uno de los puntos a considerar es sobre qué paleta de colores preferirÃamos o necesitamos trabajar. Algunos diseños requieren tal vez por necesidad manejarnos dentro de cierta gama de colores y en otros casos su selección puede estar librada a nuestros gustos. Igualmente, mas allá de esto, será importante que consideremos el tamaño del terreno sobre el cual estamos trabajando, las vistas que hay a su alrededor y las horas de sol en cada uno de los rincones. Son infinitas las combinaciones de colores, pero haciendo un análisis conjunto de todos esos aspectos lograremos seguramente un diseño más armonioso y estético. La idea es limitar la cantidad de colores a utilizar, de manera de evitar "cansancio visual" al momento de ver el jardÃn. Además la naturaleza es activa, lo que hace que los colores cambien a lo largo de las estaciones y según la dirección e intensidad de la luz. Ejemplos nos presenta el Liquidámbar en sus tonos rojizos de otoño, los agapantos floreciendo en Navidad, los diferentes marrones de las ramas de los árboles caducos que quedan al descubierto en invierno, el dorado otoñal de las hojas del Ginkgo biloba y tantos otros...
Dentro del denominado cÃrculo cromático encontramos los colores primarios (rojo, amarillo y azul) que cuando se mezclan dan como resultado los secundarios (violeta, verde y naranja) y todas sus posibles combinaciones. Los colores adyacentes armonizan entre si y los colores que se encuentran ubicados opuestamente nos otorgan el máximo contraste.
AsÃ, los colores se agrupan en cálidos (rojos, amarillos, naranjas) y en frÃos (azules y sus adyacentes en el cÃrculo cromático). Al optar por los cálidos o por los frÃos, y sus cercanos, las probabilidades de conseguir un diseño armónico son mayores. Si en cambio trabajamos con colores opuestos, habrá que hacerlo con precaución respecto a las proporciones, para no caer en contrastes demasiado agresivos a nuestra vista. Algunas personas verán mas agradable una composición conformada por tonos que armonicen, mientras que a otras les resultara mas grata una imagen con colores fuertes contrastantes. Los colores frÃos dan una sensación de lejanÃa, son mas "tranquilos", se pierden cuando la luz es escasa y son útiles si
nuestro espacio no es demasiado grande (son ideales para los jardines pequeños como patios, ya que el espacio es definido, entonces los colores frÃos darán la sensación de amplitud). Los cálidos acercan, son vivos, atraen nuestra atención más rápidamente y cuando la luz es escasa (por ejemplo por la mañana temprano o la tardecita) son los que brillan. El blanco surge de la suma de todos los colores y combina bien con todos ellos. Ilumina fondos oscuros, suaviza los tonos fuertes y agranda espacios chicos. Es fino y elegante. Es el ultimo en apagarse al anochecer y es muy útil como "conector". Como ideas interesantes podemos "jugar" con los distintos tonos de verdes (hay claros, oscuros, azulados, grisáceos), incorporar ejemplares aislados que sean interesantes por su floración prolongada, utilizar en ciertos rincones cubresuelos que ofrecen vistosas floraciones, optar por especies que en función de sus caracterÃsticas actúen como protagonistas en alguna estación del año o realizar manchas de color plantando masas de una misma especie. Igualmente es importante tener en cuenta que el color en el jardÃn no solo esta dado por las especies que allà plantemos, sino que podemos incorporar otros elementos como esculturas, almohadones de colores, bancos, alguna pared exterior coloreada, que contrasten o armonicen con nuestras plantas y la arquitectura del lugar. Estos elementos se complementan con las floraciones y estacionalidad de la vegetación, contribuyendo más al todo en ciertas épocas como el invierno.
Es esencial entonces entender la función, el efecto y las implicancias del color al momento de la selección, ubicación y cantidad de especies en los espacios en los que estemos trabajando, como asà también analizar la ubicación y dimensiones de elementos extravegetales de color que incorporemos, ya que su efecto no será el mismo en uno u otro rincón del jardÃn. Se trata de hacer un minucioso análisis antes de poner manos a la obra. Solo hay que animarse...
¡Hasta la próxima!
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